martes, enero 13, 2009

"La elegancia del erizo" de Muriel Barbery

No voy a hablar mucho de este libro porque creo que no lo merece. No recomendaría su lectura bajo ningún concepto.

Creo que no voy a ser capaz de no desvelar detalles de la trama, así que sigue leyendo bajo tu propio riesgo :P


Es la historia de una portera y una niña vecina del mismo edificio que disimulan su extraordinaria inteligencia y vulnerabilidad. Eso es el comienzo, que dicho así tampoco suena tan mal. Pero ambas, la portera y la niña lo que destilan sobre todo es pedantería y ganas de encontrar sentido a su vida y se centran en la búsqueda de la belleza a través del Arte.

Si el libro se hubiese quedado aquí podría haber sido una simpática historia de encuentro entre personas de distintas generaciones. Pero no, Barbery necesita meter algo de romance y se inventa al japonés rico que va a descubrir el cisne que se esconde dentro del patito feo. Una vez llega aquí, lo que sigue sólo tiene una solución: muerto el perro se acabó la rabia. Elimino a mi "prota" y santas pascuas. Fin de la historia y todos contentos. Menos yo.

1 comentario:

Javier Cercas Rueda dijo...

LA ELEGANCIA DEL ERIZO

La decena de familias ricas que viven en el nº 7 de la calle Grenelle de París piensan que Renée es una portera más. Eso es lo que ella pretende y no deja traslucir en sus palabras y actos visibles nada que lo desmienta. En la realidad es una autodidacta con muchas lecturas encima y con gustos culturales bien cultivados. Sólo un nuevo inquilino japonés sabrá traspasar la protección que Renée ha creado en torno a si. Paloma tiene doce años, vive en ese edificio y también tiene un secreto: es superinteligente.

La niña va suicidarse en unos meses tras prender fuego a su casa y vamos conociendo un diario donde recoge sus ideas y sus reflexiones sobre la vida. En capítulos alternos, Renée va contando cómo ha llegado a ser como es. A partir de un momento, la novela se centra en el presente, en la relación que establecen las dos protagonistas hasta el desenlace final.

La idea es original pero la novela resulta artificiosa y desesperanzada. La imagen de la portera con un cazo en la mano removiendo un guiso y con un tomo de Husserl en la otra resultaría simpática si no fuera inverosímil. Renée es un personaje difícil de creer, por muy de acuerdo que se esté en que no hay que dejarse guiar por las apariencias para juzgar a las personas. La inteligencia de Paloma parece residir en su escepticismo cínico y existencialista. Resulta desde el primer momento una listilla sabihonda que desprecia y critica cuanto la rodea, especialmente a su familia. La gran aportación de su testamento intelectual es que “la vida no tiene sentido”. Todo lo demás son corolarios. La autora quiere denunciar el elitismo cultural francés y ha relacionado para ello a dos solitarios difíciles de digerir para el lector.

Esta supuesta “revelación literaria” francesa (Bayeux, 1969) resulta pesada y de poco interés. El estilo es sobrecargado y a veces farragoso (a la altura de la gran sabiduría de las protagonistas). Su éxito (más de 800.000 ejemplares vendidos) parece debido a una tarea paciente y eficaz de encuentros múltiples con lectores. El marketing directo se demuestra más útil para vender que la literatura. Y es más fácil de hacer.