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martes, noviembre 11, 2008

"2666" de Roberto Bolaño

Hoy mismo he acabado con esta novela enorme en más de un aspecto y contra mi costumbre de últimamente, me he lanzado a comentarla. Y esto ha sido sobre todo porque la he disfrutado mucho.

Es sin duda ambiciosa, explícitamente ambiciosa, y a pesar de ello rara vez se me ha hecho cuesta arriba, más bien al contrario, ha sabido engancharme con la trama y a la vez conducirme por todos sus vericuetos y digresiones sin perder interés por ninguna de ellas. Salvo quizás algunos pasajes de La parte de Amalfitano, esa ambición no se le escapa de las manos o si le escapa lo hace de un modo creativo.

El comienzo, La parte de los críticos, me ha parecido delicioso, aunque seguro que casi nadie comparte el adjetivo. Con un humor en parte mordaz "presenta" a uno de los hilos de esta novela, al escritor Benno von Archimboldi, a través de sus críticos. Y curiosamente, en las casi doscientas páginas que dura esta parte, apenas habla de él, normal pues se trata de un pseudónimo, ni de su obra, algo más llamativo teniendo en cuenta a sus protagonistas. Pero a lo que se dedica casi por completo esta parte es a comentar la labor de los críticos profesionales y sus relaciones tanto profesionales y personales. Traza un bonito cuarteto amoroso, cuatro críticos fans de Archimboldi que se entremezclan emanando humanidad. No se introduce demasiado en sus pensamientos o sentimientos, de hecho le gusta más bien narrar lo que hacen o bien relatar sus sueños. Este gusto por lo onírico, a veces explícito y a veces no, es una de las características más llamativas de la novela, y no de las que más me gustan. Pero en esta parte tiene un estilo deslumbrante y pone el anzuelo y el cebo para las siguientes: la prosa es muy fluida y compleja a la vez. Es capaz, por ejemplo, en un alarde de virtuosismo, de hacer una enorme digresión de seis páginas dentro de una frase, con historias matrioska incluidas. Me ha recordado, por cierto, la famosa primera escena de Sed de mal, por aquello del derroche de talento. Derroche, nunca mejor dicho:
Pero bueno, la técnica sin nada que contar es sólo tramoya y desde luego 2666 no es eso.

La parte de Amalfitano y La parte de Fate quizás sean las que menos me gustan, en parte porque son similares y en parte porque esto sí me parece haberlo leído antes. Se habla aquí de desorientación, hastío, incomunicación, rendición y absurdo. Desde luego esto ya ha sido escrito y quizás mejor. De todos modos se van introduciendo elementos que encajarán al final. Esto y algunos pasajes con bastante mala leche salvan estas partes.

En La parte de los crímenes vuelve otra vez lo mejor de la novela. Quizás precisamente lo que más me gusta es cuando el protagonista se diluye y se van intercalando fragmentos y en esta parte esto es constante, porque se van enumerando los asesinatos de mujeres en Santa Teresa, una especie de espejo de Ciudad Juárez, sin dejar uno, con muchas descripciones de crímenes mezcladas con las vidas de investigadores y afectados. La prosa se vuelve más fluida otra vez. Me encanta la mexicanidad algunos diálogos no dialogados, gran maestro Bolaño en ese arte. Hay que advertir a los lectores sensibles que la trama se torna por momentos truculenta, a veces sólo cruda, pero es eso, la parte de los crímenes, con su relato carcelario incluido.

Y por fin, la última parte, La parte de Archimboldi en la que se cierra y confluye todo, aunque no acaba, no queda muy claro si porque era la intención de Bolaño o si porque le alcanzó la muerte antes. Tampoco creo que importe. Esta parte cambia mucho de registro y comienza irreal, cuasimágico, recorriendo la infancia del alemán Hans Reiter, posteriormente Archimboldi. El tono evoluciona con la edad del protagonista, que en ocasiones deja de serlo, y se va volviendo más real aunque no necesariamente realista, en consonancia con su personalidad.

En una "novela" tan ambiciosa y dilatada caben muchas cosas. Este exceso es claramente buscado, seguramente para encontrar espacio para la experimentación y el hallazgo sin descuidar las historias particulares y la que las atraviesa. Las intenciones de Bolaño, no obstante parece que las tenía claras porque, en un episodio de metaliteratura de los que pueblan sin molestar este 2666, dice:
Ya nadie se atreve con con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren caminos a los desconocido. Escogen los ejercicios perfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez.

jueves, enero 24, 2008

"Los restos del día" de Kazuo Ishiguro

Pues, en contra lo que se puede pensar, no llegué a esta novela a través de su adaptación al cine, Lo que queda del día (1993), que dejo en la lista de pendientes de ver, sino porque previamente había leído Nunca me abandones, del mismo autor, y me había sorprendido muchísimo.

Debo decir que el escenario en el que se mueven ambas es muy distinto: de la Inglaterra de los años treinta a una Inglaterra en un futuro próximo distópico. Sin embargo es común a las dos el modo con que Ishiguro hace hablar a los narradores para contar más de lo que aparentemente cuentan, el modo en que el narrador da por supuesto cosas que el lector va descubriendo paso a paso, a cada página. Esto es lo que más he disfrutado de ambas...

Aunque en este sentido (y en alguno más) Nunca me abandones es mejor. En los Restos del día el narrador, Stevens, un mayordomo que aspira ser lo mejor y lo más digno de su profesión, deja traslucir aspectos de las cosas que no cuenta en los diálogos con otras personas. Si realmente Stevens escribiese esos diálogos probablemente los reescribiría en otros términos.

Ahora voy a contar detalles de la trama, así que, si no quieres saber más, no sigas leyendo :)

Porque Stevens es un personaje atrapado en su papel, aspira a ser un buen mayordomo a la busca de lo que él entiende por dignidad que es una cosa bastante curiosa... por un lado consiste en que se le note lo mínimo posible y hacer que todo sea perfecto para la gente a la que sirve, pero en un momento, cerca del final del libro llega a definirlo como no desnudarse nunca, o sea, estar siempre en su personaje, sin permitirse ser él mismo en ningún momento. Y realmente, por que cuenta, efectivamente lo consigue, pero al precio de despojarse absolutamente de vida personal e ideas propias.

Es precisamente por esa autoimpuesta falta de libertad por lo que el libro es más interesante, porque va de menos a más conforme vamos deduciendo lo que no nos cuenta, que por supuesto es más jugoso: su relación con su nuevo patrón, Míster Farraday, con el anterior Lord Darlington y con Miss Kenton, una antigua ama de llaves.

La relación con Míster Farraday es secundaria en la historia, pero muy curiosa. Revela el poco humor y la poca espontaneidad de Stevens de la que su patrón espera un poco más y tiene su punto gracioso verle esforzándose por mejorar.

Con Lord Darlington la relación es de completa confianza y sumisión. Las aspiraciones profesionales del mayordomo son estar cerca de donde se toman las decisiones y hacer lo que está en su mano para que todo vaya bien. Pero aparte de eso no juzga en ningún momento la actitud de Lord Darlington aún cuando se va viendo poco a poco, y esto está muy bien logrado, como en la época previa a la segunda guerra mundial tenía un gran simpatía por la Alemania Nazi e incluso pasa alguna fase antisemita. Además de esa simpatía trata de influir en la política exterior de su país para mejorar las relaciones entre los dos países. En todo ese tiempo, el del esplendor profesional de Stevens, no se le oye ninguna censura a las actitudes de su señor y sólo al final del libro es capaz de hacer algún comentario en otro sentido.

Por otro lado su trabajo y su papel le tienen tan absorbido que no es capaz de medir la relevancia de su relación con Miss Kenton, el ama de llaves de la época de Lord Darlington, en la que es claro que a pesar de lo que va diciendo a lo largo del libro tiene intereses más allá de lo laboral y además , según se explicita al final, es recíproco, aunque es algo que se va sospechando...

La estructura temporal está muy lograda. Comienza a contar el viaje que va a hacer para convencer a Miss Kenton para volver a Darlington Hall y se va sumiendo en diversos flashbacks en los que nos cuenta el grueso de la historia. Pero es al final conforme se va acercando el momento de ver a Miss Kenton y después de verla cuando más sincero y emotivo es Stevens, pero siempre, por supuesto, a través de los diálogos que nos transcribe, nunca saliéndose de su papel.

El final del libro es de algún modo agridulce. Tiene la tristeza de las ocasiones perdidas pero también un pequeño toque de optimismo Carpe Diem: aún se puede tratar de disfutar de lo que queda del día.

jueves, enero 17, 2008

"El túnel" de Ernesto Sábato

Pues me apetecía volver a leer algo de Literatura y después de de leer El Túnel estoy más que satisfecho.

Es una novela corta escrita con muy poco artificio y mucha rotundidad. Cuenta en primera persona el proceso que acaba por desencadenar lo que antaño se llamaba un crimen pasional y hoy se llamaría crimen de género. Pero no creo que el hecho violento en sí sea el centro de la historia, sino que actúa como mecanismo conductor. Sin él estaríamos ante una narración sin comienzo ni fin en la que no se hablaría de nada más que del estado psicológico del narrador. En ese sentido quizás no se distinguiría demasiado de muchas películas francesas :)

De todos modos, con crimen o sin él, lo más relevante de El túnel es lo convincente de la angustia e incomunicación del narrador. Y es que Sábato logra, llevando los sentimientos y las situaciones al extremo, captar su esencia y universalidad. En ese sentido, comparte con Madame Bovary y El perseguidor parte de sus temas: imposibilidad de comunicación (o dificultad, para no ser tan pesimistas :)) y decepción causada por un mundo muy imperfecto.

No obstante, en esta ocasión se puede percibir en el discurso del narrador una clara deriva irracional que sirve para potenciar la sensación de soledad, angustia, absurdo e incomunicación. Comienza con una serie de opiniones y razonamientos bastante claros y contundentes, dejando clara su misantropía, pero a medida que la historia se va desarrollando la claridad de juicio se va nublando y el afán de posesión y de indagación irracional y malsana va imponiéndose hasta el final que ya nos había anticipado en la primera frase.

No se trata pues de un libro complaciente pero por la intensidad y profundidad con la que describe el sufrimento psicológico propio y ajeno merece sin duda el lugar que ya tiene en la literatura.

viernes, junio 29, 2007

Descubriendo aNobii

Hace muy poco he descubierto aNobii y me ha encantado a pesar de no ser yo una persona muy webdospuntocero, la verdad...

El caso es que es un servicio social de estos tan de moda, pero en esta ocasión sobre libros. Los usuarios van metiendo los libros que leen o piensan leer. El sistema permite puntuarlos, etiquetarlos y comentarlos, además de dar elementos sociales como amistades, vecindades y grupos y alimento para las barras laterales de los bloggers, como se puede observar en éste :)

En fin, la idea no es que sea originalísima, pero como el tema me interesa, le veo utilidad, sobre todo para descubrir y encontrar lecturas que nos puedan interesar. Igual alguien más lo ve útil...

sábado, mayo 05, 2007

"Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura" de Kenzaburo Oé

Este libro consta de tres relatos de una longitud media; realmente son bastante homogéneos, casi se podría decir que son distintas versiones de la misma historia. De hecho el primero y el tercero son casi clónicos.


Por comentar un poco los argumentos, en los tres casos se trata de hombres desequilibrados o, mejor dicho, hombres que eligen la locura o se ven abocados a ella. Oé parece que lo deja a interpretación del lector, aunque me inclino por la segunda opción: una elección voluntaria de los protagonistas ante unos acontecimientos verdaderamente traumáticos para ellos. En el primer caso, en el que da título a la recopilación, Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura, es el nacimiento de un hijo deficiente, influenciado además por su padre, que también eligió la locura como salida. En la tercera historia, El día que Él se digne a enjugar mis lágrimas, es también la influencia del padre enfermo y recluido voluntariamente, aunque en este caso se añade su muerte al final de la Segunda Guerra Mundial en unas condiciones mucho menos heroicas de lo que puede admitir. En la segunda, Agüi, el monstruo de del cielo es la dura muerte del hijo del protagonista y la perdida de un ojo en el narrador y también protagonista lo que les hace compartir locura.

En conjunto, lo que menos me ha gustado ha sido el punto psicópata de los argumentos, un pelín macabros, aunque así resulten más convincentes. Tampoco la descripción psicológica de los protagonistas me ha llegado a parecer del todo creíble, pero ¿cómo es una descripción convincente de la locura? :)

Lo que más me ha gustado ha sido el desarrollo de las historias. Lo mejor, para mi, el modo de llevarlas, el modo de presentarlas de un modo abstracto y casi resumiéndolas pero sin contar demasiado. Luego su progreso como en espiral temporal dejando lo más interesante para el final, pero contando lo suficiente en los momentos más oportunos para que el conjunto gane en intensidad. Gran maestro en narración.

Ha habido otras cosas que me han gustado, como la manera de contar la relación empática entre el padre y el hijo (en ese sentido, no en el inverso, por desgracia) en la primera historia, la realidad fragmentada(*) de la tercera historia, con varios puntos de vista y, algo más discutible, más de una interpretación, la relación entre el narrador y el protagonista en la segunda, que me ha recordado mucho a la de El perseguidor, de Julio Cortázar, aunque en este caso a favor de este último.

En general recomendaría su lectura, pero mejor si no se es muy sensible o empático con los protagonistas. Así se podrá disfrutar de las tres historias y de su estructura temporal.

(*) Me gustó la expresión, pero no es mía no. No sé si de JJ tampoco, pero mía seguro que no...

jueves, marzo 22, 2007

"La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares

He leído a toda la velocidad que he podido esta novela corta de Adolfo Bioy Casares y tengo que decir que me ha encantado, pero claro, eso no es ninguna novedad. No voy a ser yo quien descubra la obra, así que dejo que Borges, en el famoso prólogo lo cuente mucho mejor que yo:
Adolfo Bioy Casares, en estas páginas, resuelve con felicidad un problema acaso más difícil. Despliega una Odisea de prodigios que no parecen admitir otra clave que la alucinación o que el símbolo, y plenamente los descifra mediante un solo postulado fantástico pero no sobrenatural. El temor de incurrir en prematuras o parciales revelaciones me prohíbe el examen del argumento y de las muchas delicadas sabidurías de la ejecución
[...]
En español, son infrecuentes y aún rarísimas las obras de imaginación razonada. [...] La invención de Morel (cuyo título alude filialmente a otro inventor isleño, a Moreau) traslada a nuestras tierras y a nuestro idioma un género nuevo.
He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.
En estas palabras y en la novela, claro, se muestra lo mejor que tiene para mi la mejor ciencia-ficción, o la mejor fantasía o uno de los tipos de literatura que más me gusta. Borges lo llama imaginación razonada, que más da el nombre. Lo importante, para mi, es que se trata de la mejor literatura: la que permite pensar, reflexionar, sentir, ver los límites, traspasarlos.

No quiero contar nada, pero si diré que me ha recordado a algunos cuentos de Axiomático de Greg Egan, pero 50 años antes. Toca también temas como la realidad y la identidad, con una clarividencia extraña, verdadera ciencia-ficción, aunque no es de género, no. No sé si es perfecta, pero casi 70 años después sigue siendo apasionante, inquietante, de un desarrollo absorbente y de una gran profundidad.

Si alguien quiere saber más, la página de la wikipedia es muy interesante y completa: "La invención de Morel" de Adolfo Bioy Casares.

martes, noviembre 21, 2006

"Brooklyn Follies" de Paul Auster

Es increíble que un libro tan optimista y que trate de trasmitir tantas ganas de vivir como éste me guste. Si, normalmente tengo tendencias más oscuras o simplemente más melancólicas. Sin embargo en este caso no soy capaz de poner ningún pero a esta novela. Al contrario le encuentro bastantes virtudes.

Por un lado tiene un estilo claro, fluido, transparente. Se lee de un tirón, engancha. Y es curioso, porque lo que cuenta es un punto cotidiano y otro punto emotivo sin llegar al melodrama. Por otro lado hay pequeños guiños literarios, fases cómicas, trascendentes y hasta líricas, sin dejar en ningún momento de ser una lectura entretenida. La fase Hotel Existencia es un buen ejemplo, con cambio de registro y de tiempos y a la vez integrándose perfectamente en la novela...

Y los personajes, con su normalidad encantadora, son los perfectos conductores de la historia. El narrador, Nathan, un jubilado convaleciente, su sobrino Tom, un aspirante a doctor en literatura que arrojó la toalla anticipadamente, su jefe, un gay que estuvo en la cárcel... A todos ellos, y al resto de los personajes, la vida les ha tratado mal, han tenido sus altibajos, pero logran encontrar un sentido, una orientación a su vida. Eso es lo más delicado de la novela, porque podría resultar un edulcorado pasteleo o peor, un panfleto estilo autoayuda. Pero no es eso. Auster es capaz de cotidianeizar la felicidad y hacerla creíble. En ese sentido y en alguno más está claro que es un grandísimo contador de historias, tanto breves como más intrincadas. Tiene esa virtud, que también tiene Bryce, éste más exageradamente, claro, de adelantar acontecimientos, incluso los más relevantes y que sin embargo resulten interesante cuando se retoman.

Por ponerle algún defectico, quizás es un poco estereotípico en cuanto a las posiciones políticas, un poco vota a los demócratas, odia a los republicanos, que en principio no es que me parezca mal, sólo que lo presenta de un modo un poco hooliganiano, claro, que yo no vivo en los Estados unidos de George W. Bush...

En fin, una novela altamente recomendable, de una forma impecable y de un fondo como mínimo muy agradable.